lunes, 28 de enero de 2008
Articulo anexado Nery Salazar
injerto de calota
Dra. María Iliana Picco Díaz,*
Dra. María de Lourdes López
Haro,** Dra. Edelmira Lara
Vázquez***
* Médico Adscrito y Profesor Adjunto
del Curso de Cirugía Maxilofacial del
H.R. 1o. de octubre, Instituto de Seguridad
y Servicios Sociales para los
Trabajadores del Estado (ISSSTE) México,
D.F.
** Médico Adscrito y Profesor Titular del
Curso de Cirugía Maxilofacial del H.R.
1o. de octubre, ISSSTE, México, D.F.
*** Residente de 3er. año del Curso de
Cirugía Maxilofacial del H.R. 1o. de
octubre ISSSTE, México, D. F.
Resumen
Realizando una revisión bibliográfica de las diferentes técnicas quirúrgicas de injertos e implantes
para la reconstrucción del hueso malar se presenta un caso clínico con la aplicación de injerto de
hueso de calota en un paciente masculino de cuarenta y nueve años de edad con fractura antigua
de hueso malar derecho con hundimiento y deformidad facial.
Palabras clave: Injertos, cirugía facial.
Abstract
Performing a bibliographic review of diferents surgical procedures of grafts and implants for cigomatic
bone reconstruction, we are making the presentation of a clinical case with reconstruction of
cigomatic bone by calvarian bone graft in a 40 years old male patient with and ancient fracture of
the right cigomatic bone and severe deformity and facial depression of the area.
Key words: Graft, facial surgery.
Hay un sinfín de clasificaciones para este tipo de fracturas,
pero probablemente el factor más importante para
clasificar dichas fracturas sea el observar la relación entre
la alteración de la posición del hueso y el desarrollo de
signos y síntomas clínicos.2
Se pueden observar los siguientes hallazgos:
• Enoftalmos, cuando el malar está deprimido y rotado;
• Hipoestesia de la región geniana y de la dentición
superior, por lesión al nervio infraorbitario;
• Hiperoftalmos cuando el hueso está rotado hacia
adentro;
• Trismus y dolor a la masticación cuando el hueso
está desplazado hacia adentro o afuera y compromete
el espacio ocupado por la apófisis coronoides;
• Epistaxis unilateral, por desgarro de la mucosa del
seno;
• Hemorragia subconjuntival;
• Equimosis periorbitaria.7
Para la realización de una reducción abierta y fijación
rígida quizá la principal indicación sea la presencia de
signos y síntomas clínicos, tales como: trismus, diplopía,
distopia, seguida de fractura malar asociada con fractura
de piso orbitario; una indicación controversial sería la
presencia de hipoestesias pues no se ha probado que la
reducción de la fractura retorne la función del nervio
infraorbitario; sin embargo se presume lógicamente que
este daño lo ocasiona la comprensión del nervio y que al
realizar la descompresión se pueden obtener buenos resultados
en el tratamiento de las secuelas7
Las deficiencias cigomáticas por secuelas de trauma
facial se pueden tratar con una amplia gama de materiales
de reconstrucción entre los que se encuentran:
• Materiales aloplásticos.
• Cartílago: autoinjerto, aloinjerto y xenoinjerto.
• Hueso: Autoinjerto (calota, costilla, cresta iliaca) o
colgajos de hueso de calota.4
Dichos materiales tienen sus ventajas y desventajas y
sus indicaciones específicas, así tenemos los implantes
de silicón sobre el complejo malar (Hinderer, 1975) utilizados
frecuentemente en pacientes que solicitan el aumento
de la prominencia cigomática para mejorar el aspecto
de la cara ovalada, caras alargadas o excesivamente
redondas, los resultados estéticos con el uso de este
material son adecuados.1
Se ha utilizado también cartílago para aumentar el complejo
cigomático como autoinjerto, aloinjerto y xenoinjerto,
sin embargo su valoración a largo plazo ha demostrado la
distorsión o desviación del injerto. Los aloinjertos de cartílago
muestran tendencia a la reabsorción (Gibson, 1977).
Los aloinjertos y xenoinjertos (Gillies y Millard, 1975) han
tenido problemas de distorsión o desviación, sin embargo
tienen su mérito y su principal problema parece ser la
posibilidad de infección del seno maxilar abierto.
Cuando se usa hueso (Tessier, 1982) (MacCarthy y Zide,
1984); se debe tener en mente que eventualmente habrá
resorción, por lo que se debe tomar un volumen adecuado
de hueso, el hueso de calota tiene grandes ventajas
en cuanto que es un hueso muy vascularizado, dentro
de la misma zona quirúrgica lo que disminuye el tiempo
quirúrgico en relación a tomas de injerto de cresta
iliaca o costilla, además el posoperatorio del paciente
cursa con morbilidad disminuida en relación al sitio de
donación. Tenemos así que el hueso de calota lo forman
los huesos parietales y temporales, así como el frontal y
occipital, la calota consiste en tres capas: Interna y externa
separadas por una capa de hueso esponjoso.8
La mayor ventaja de la dura liofilizada, hueso, cartílago
y productos biorreabsorbibles sobre los implantes
aloplásticos; es que no sólo proveen soporte necesario al
tejido orbitario sino que además son incorporados o reemplazados
dentro del cuerpo, minimizando las posibilidades
de una reacción de rechazo temprano o tardío.7
Cuando se trata de una fractura antigua donde existe
deformidad facial los materiales usados para la reconstrucción
del hueso malar ya sea como fines estéticos o
posteriores a trauma facial son de una gran diversidad. El
uso de injerto de calota es común debido a que el sitio
donador se encuentra en el mismo campo operatorio, además
debido a su característica morfológica de ser un hueso
membranoso y a su vasta irrigación sanguínea, que
provee su propio suplemento sanguíneo, osteoinductor,
osteoconductor y osteogénico; lo que impide su necrosis y
disminuye los riesgos de reabsorción que se presentan en
los injertos cartilaginosos, éstas son las ventajas que el
injerto de calota tiene sobre el de costilla, de cresta iliaca
y de cartílago, una de las desventajas es la limitación que
se obtiene en su tamaño y grosor.8.
Bibliografía
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2. Epker BN, Fish LC. Dentofacial deformities. 868-961.
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5. Jensen J, Riche-Fischel O, Sindents-P S. Journal Oral
Maxillofacial Surgery 1995; 58: 88-90.
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8. Rowe NL, Killey HC. Fracturas of the facial skeleton.
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9. Yaremchuk MJ. Clinics in Plastic Surgery 1989; 16 (1): 29-30.
10. Yoel J. Atlas de cirugía de cabeza y cuello. 139-157.
Articulo anexado eugenio Torres
SISTEMA OSEO Y DM2 EN RELACION
Los huesos podrían jugar un papel más activo de lo que se creía en la regulación de la química del cuerpo, afirman científicos.
Un equipo internacional descubrió que la molécula osteocalcina, producida por las células de los huesos, cumple un activo papel en la regulación de los niveles de azúcar en la sangre de las ratones.
Esto es importante en el desarrollo de la diabetes y la obesidad, y por eso el hallazgo publicado en la revista Cell, ofrece la esperaza de nuevas formas de tratamiento contra estas enfermedades.
Pero expertos han advertido que se necesita muchas más investigación para confirmar esta vinculación.
Los investigadores analizaron dos variedades de ratas con actividad alterada de osteocalcina, que es producida por células osteoblásticas en los huesos.
Una de las variedades carecía del gen de la osteocalcina y por tanto no tenía esta molécula, y la otra variedad tenía niveles aumentados de osteocalcina.
Función original
El director de la investigación, el profesor Gerard Karsenty de
Sin embargo, el equipo encontró una función novedosa de la molécula.
Usualmente, un incremento de los niveles de insulina en la sangre va acompañado de una reducción en la sensibilidad a la insulina.
En ratones, un incremento de la actividad de la molécula estimuló las células pancreáticas a producir más insulina y, simultáneamente, condujo las células grasas a liberar una hormona llamada adiponectina, que mejora la sensibilidad a la insulina.
También estimula la producción de las células productoras de la propia insulina, que en la actualidad se considera uno de los mejores (aunque inasequible) potenciales tratamientos para la diabetes.
El aumento de la actividad de la osteocalcina también previno el desarrollo de diabetes tipo 2 y de obesidad en el primer ratón; y el que no producía osteocalcina desarrolló diabetes tipo 2 y mostró un incremento de la masa de grasa.
Nuevos tratamientos
“El descubrimiento de que nuestros huesos son responsables de la regulación del azúcar en la sangre en modos que no se conocían antes, cambia completamente nuestra comprensión de la función del esqueleto y deja al descubierto un aspecto crucial de la energía del metabolismo”, señaló Karsent.
“Estos resultados revelan un importante aspecto de la endocrinología que no había sido apreciado hasta ahora”.
El hallazgo podría proporcionar un nuevo objetivo terapéutico para ayudar en el tratamiento de la diabetes también en humanos, pues las personas con diabetes tipo 2 han mostrado bajos niveles de osteocalcina.
Los investigadores explorarán ahora el rol de la osteocalcina en la regulación de los niveles de azúcar en la sangre en humanos.
Mark Hunt, director de información científica en Diabetes del Reino Unido, calificó al estudio de “muy interesante.”
“La investigación de la diabetes nunca había planteado la idea de que el esqueleto estuviera involucrado en el desarrollo de la diabetes”.
“Potencialmente, esto podría abrir una nueva área de investigación”
Hunt dijo que esto podría conducir a un mejoramiento de la comprensión de las causas de la diabetes, pero advirtió que había que realizar nuevos estudios para establecer un vínculo concluyente entre la osteocalcina y la diabetes.
BBC
[BWN]
Dr_RVillanueva @ August 12, 2007
Articulo anexado Marco Torres
comparativo histomorfológico del
hueso humano y de otros géneros
Saturnino Aparecido Ramalho,*
Eduardo Daruge,† Belkys
Valentina De La Cruz,‡ Mónica
Aparecida Francesquini,‡ Sávio
D.R. Pereira,‡ Luíz Francesquini
Júnior,§ Eduardo Daruge
Júnior,|| Glaúcia M.B.
Ambrosano,¶ Célía M. Rizzatti-
Barbosa, **
* Doctor en Radiología, Área de Concentración
en Odontología Legal y Deontología.
Profesor de la Universidad Camilo
Castelo Branco–UNICASTELO.
† Prof. Titular en Odontología Legal.
‡ Maestro(a) en Odontología Legal y
Deontología.
§ Doctorado en Radiología, Área de Concentración
en Odontología Legal y Deontología.
Doctor en Clínicas Odontológicas
Integradas.
| | Coordinador del Curso de Odontología
Legal y Deontología.
¶ Profesora, Doctora en Bioestadística.
** Profesora, Doctora en Clínica Odontológica.
Facultad de Odontología de Piracicaba.
Universidad Estadual de Campinas FOP/
UNICAMP, Brasil.
Resumen
Es un hecho notable que la identificación de huesos o fragmentos de éstos, contribuye sobremanera
en el esclarecimiento de problemas judiciales. Cuando no se dispone del esqueleto
completo o de huesos íntegros, el análisis de características histomorfológicas óseas se
torna un factor decisivo en la elucidación de ciertos casos de identificación. El propósito del
presente estudio fue ampliar o buscar nuevas posibilidades en la identificación de fragmentos
óseos de seres humanos y de otros 19 mamíferos. Así, analizamos los sistemas de
Havers, los canales de Havers, los osteocitos y los canalículos de los osteocitos, del hombre,
anta, aracambé, buey, cabra, perro montés, perro, capivara, carnero, cateto, caballo, conejo,
cutia, gato, mono-clavo, jaguar, puerco espín, cerdo, oso hormiguero y venado. Fueron r e a -
l i z a dos cortes histológicos por desgaste del tejido óseo de cada mamífero estudiado, en
sentido longitudinal y transversal; y analizados con microscopio de luz. Los resultados demuestran
con claridad y precisión que el análisis histomorfológico de las estructuras citadas
posibilita la identificación y diferenciación de los géneros estudiados o excluyen la posibilidad
de que fragmentos óseos examinados pertenezcan al género Homo sapiens.
Palabras clave: Hueso, histología, forma, identificación, forense.
Abstract
It is well known that the identification of the bone or a bone fragment means an extremely
valuable contribution when the clarification of juridical issues is being performed. When the
complete skeleton or whole bones are not available, the analysis of the osseous histomorphologic
characteristics becomes a decisive factor for the elucidation of certain cases of
identification. The present study has been conducted aiming at enlarging or searching for new
possibilities for identifying osseous fragments of human beings and of some nineteen mammals
with characteristics closest to those of the human beings. Thus, the systems and the
canals of Havers as well as the osteocytes and the canaliculi of the osteocytes of the human
beings, anta, aracambé, ox, goat, grison, dog, capivara, sheep, cateto, horse, rabbit, agouti,
cat, capuchin-monkey, puma, hedgehog, pig, tamanduá-bandeira (the great anteater), and
the veado-cervo (any deer) have been analyzed. The osseous tissue of the mammals have
been histologically cut by abrasion – in the longitudinal and transversal way – and analyzed
under light microscopy. The results have clearly and accurately shown that the histomorphologic
analysis of the above mentioned structures makes it possible either to identify and
differentiate the genders studied or to exclude the possibility that the osseous fragment may
belong to the gender Homo sapiens.
Key words: Bone, histology, morphology, identification, forensic.
El presente estudio tiene por objetivo, resaltar la importancia
pericial del estudio comparativo histomorfológico
del hueso humano y de otros animales.
Proposición
El objetivo de este estudio fue ampliar o buscar nuevas
posibilidades en la identificación de fragmentos óseos
pertenecientes a seres humanos y otros mamíferos.
Fueron analizadas las características morfológicas del
tejido óseo, como el sistema de Havers, canales de Havers,
osteocitos y sus canalículos, con el propósito de identificar
evidencias de este tejido en cada mamífero estudiado, pudiendo
auxiliar en la identificación o diferenciación entre
remanentes óseos humanos y de otras especies.
La importancia pericial de este estudio se verifica
cuando, algunas veces, son encontrados fragmentos mineralizados
que pueden ser de tejido óseo o dental, en
los casos de grandes tragedias en las que exista una
gran cantidad de personas no identificadas, así como en
situaciones en que, restos mineralizados presentes para
examen, estén carbonizados y calcinados, constituyendo
los únicos indicios restantes para la identificación de
una o más personas o para excluir la posibilidad de tratarse
de fragmentos de huesos humanos.
Material y métodos
Para la realización del siguiente estudio fueron utilizados,
además de hueso humano, huesos de tres animales de
cada especie, investigando un hueso largo (tibia, peroné,
radio y húmero) de cada uno de los siguientes mamíferos
(Cuadro 1):
Los huesos humanos fueron obtenidos en el Departamento
de Morfología de la Facultad de Odontología de la
Pontificia Universidad Católica de Campinas, todos de
individuos adultos y leucodermas. Los huesos restantes
fueron obtenidos de animales adultos muertos, algunos
en estado de putrefacción, otros ya esqueletizados.
Luego de la obtención de estos huesos, fueron lavados
en agua corriente e inmersos en solución de hipoclorito
de sodio al 0.5% por 10 minutos para remover
partículas de tejido blando adheridas. Posteriormente,
fueron lavados en agua corriente removiendo así, vestigios
de la solución.
De cada hueso fueron obtenidas dos láminas histológicas
por desgaste, realizándose cortes histológicos en
sentido longitudinal y transversal de cada hueso en la
porción de la diáfisis del hueso largo, siguiendo la técnica
preconizada por Ramalho & Daruge,7 con algunas
adaptaciones que permitieron una mayor nitidez.
La primera etapa fue la de corte del hueso, utilizando
disco diamantado de 7/8 de pulgada, montado en man
dril de motor odontológico con chorros de agua con la
finalidad de humedecer el hueso para no ocasionar microfracturas
o quemaduras, obteniéndose de esta manera,
muestras de 1 mm de grosor. Para el desgaste de
estas muestras se utilizó lija de esmeril números: 80,
100, 240, 400, 500, 600 y 1200, lijando en ambos lados
de las muestras (también humedeciéndolas) para mantener
la uniformidad.
Se obtuvieron muestras de 10 a 12 micras de grosor
que fueron pulidas con piedra de Arkansas y Blanco de
España, humedeciéndolas con agua. Tras cada paso, las
muestras eran observadas al microscopio de luz para verificarse
la presencia de posibles fallas o fracturas.
Las muestras fueron lavadas con agua y detergente
(aquil benzeno sulfanato de sodio) al 0.5% por 20 minutos
y posteriormente secadas y deshidratadas con alcohol
por 30 minutos. Luego de un nuevo secado en estufa
a 37ºC por 24 horas, cada pieza era bañada en xilol por
diez minutos para aclararlas.
De esta forma se dio inicio al montaje de las muestras
utilizándose lámina de vidrio, laminilla y resina epoxi
con polimercaptanos (Araldite®). Cada muestra ósea fue
colocada sobre una lámina vertiéndose en ellas una gota
de Araldite®, cubiertas con una laminilla, presionándolas
levemente (para evitar la formación de burbujas de
aire) y llevadas a la estufa a 37º C por 24 horas para la
absorción de Araldite®.
Destacamos que fue usada Araldite® por poseer alta
densidad, lo que mantiene las cavidades y canalículos
óseos llenos de aire, eliminando el uso de coloraciones.
Por poseer índice de refracción diferente al Araldite® y
del vidrio, estas formaciones se mostraron en negro, obteniéndose
así gran nitidez.
Las láminas fueron observadas a través de fotomicroscopio
Zeiss, modelo MC 80 DX, con filtro verde y
objetivas de 10x y 40x y 100x (inmersión) veces, obteniéndose
fotomicrografías con película en blanco y negro
ILFORD-50 ISO, cuyos aumentos fueron aproximadamente
70, 280 y 700 veces.
De los 60 huesos analizados pertenecientes a seres
humanos y de los 19 animales restantes, fueron obtenidas
120 láminas histológicas, siendo seleccionados y fotomicrografiados
apenas los campos mejores y más nítidos,
obteniéndose 3 fotomicrografías de cada corte totalizando
120 fotomicrografías numeradas de 01 al 60.
Resultados
Análisis e interpretación de las fotomicrografías
Los exámenes histológicos periciales fueron analizados
a partir de las fotomicrografías de los huesos en cortes
longitudinales y transversales con aumentos de 70, 280
y 700 veces, para cada corte.
Las interpretaciones se encuentran disponibles en el
cuadro II.
Discusión
Una buena parte de la literatura consultada en este trabajo,
aborda los caracteres histomorfológicos de los huesos
humanos como el sistema y canales de Havers, los
osteocitos y sus canalículos.
Entre estos autores están Dyce et al.,15 Junqueira &
Carneiro13 y Stevens et al.,16 cuyas afirmaciones se corroboran
con nuestros hallazgos.
Trabajos como los de Arbenz (1988) Whittaker & Mac-
Donald,12 Fávero,3 França4 y Calabuig5 nos ofrecen subsidios
en la histomorfología de los tejidos óseos con finalidad
pericial, permitiendo la comparación con los resultados
obtenidos en este trabajo, por presentar metodologías
semejantes, confirmando las pesquisas en lo que se
refiere a las formas del sistema de Havers, los diámetros
de los canales de Havers, forma, distribución y disposición
de los osteocitos y las características de distribución,
forma, número, cantidad de anastosmosis de los
canalículos presentes en los osteocitos.
Las técnicas de preparación y análisis microscópico
preconizados por Ramalho & Daruge7 fueron seguidos,
con excepción de la utilización del Bálsamo de Canadá,
sustituido por Araldite®, en el montaje de las láminas,
dando éste mayor nitidez.
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15. Dyce KM, Sack WO, Wensing C. Tratado de anatomia veterinária.
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16. Stevens A, Lowe JS. Sistema muscular esquelético. In:
Histologia. São Paulo, Manole. 1995; 14: 226-48. Tradução
de: Histology. Original inglês.
Lecturas complementarias
– Bass WM. Developments in the identification of human
skeletal material (1968-1978). Am J of Phys Anthropol,
Philadelphia, 1979; 51(4): 555-62.
articulo anexado por Magdalena Espinoza
EL SISTEMA ESQUELETICO
Forma y resistencia
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Oculto bajo la piel y los músculos, rico en un mineral llamado calcio, y dotado de una increíble fortaleza, se encuentra un sistema que nos sostiene y da forma por dentro. Es el sistema esquelético, nuestra estructura ósea, que posibilita al cuerpo enderezarse y arquearse, y a los órganos conservar un espacio apropiado para su funcionamiento. Punto de anclaje para los músculos, los cuales al contraerse generan movimiento.
El esqueleto humano es el conjunto organizado de huesos y cartílagos que forman y estabilizan el armazón del cuerpo. Está formado por 206 huesos, piezas rígidas y resistentes; pero también por partes más blandas llamadas cartílagos. Ellos recubren los extremos de los huesos, y forman ciertas estructuras como la nariz, el pabellón de las orejas y parte de las costillas. Los huesos se unen en las articulaciones por medio de los ligamentos.
Podemos dividir al esqueleto humano en dos categorías:
• el esqueleto axial: sus huesos forman el eje principal del cuerpo (cabeza y tronco), e inclusive constituyen las paredes de cavidades corporales como por ejemplo: cráneo, columna vertebral, costillas, esternón, etc.
• el esqueleto apendicular, está compuesto por los huesos de las extremidades tanto superiores como inferiores y los huesos de los hombros (cintura pectoral) y la cadera (pelvis) que conectan los miembros con el esqueleto axial.
Las piezas rígidas
| |
Nuestros huesos están formados químicamente por un 33% de materia orgánica y por 66% aproximadamente de materia inorgánica:
• la parte orgánica está formada principalmente por una proteína, el colágeno, que les confiere elasticidad, flexibilidad y resistencia;
• la parte inorgánica está formada por sales minerales, principalmente calcio y fosfato, que son la causa de la dureza y rigidez a las piezas óseas.
Las proporciones entre materia orgánica e inorgánica varían de acuerdo a los requerimientos de cada etapa de la vida. En los niños, por ejemplo, la parte orgánica es comparativamente mayor y los huesos son más flexibles y pueden doblarse. Si en esta etapa no se reciben las cantidades necesarias de calcio pueden ocurrir deformidades como el raquitismo.
El calcio aporta rigidez a los huesos y a los dientes. Pero también interviene en muchos otros procesos orgánicos, tales como la contracción muscular, transmisión de impulsos nerviosos, coagulación de la sangre, etc.
Existen dos tipos de tejido óseo:
• el hueso compacto, de gran dureza y densidad, se ubica en la parte externa, debajo del periostio (membrana que recubre a los huesos); su grosor depende de las exigencias mecánicas. Se dispone en forma de laminillas concéntricas, que forman parte de los llamados sistemas Haversianos.
• el hueso esponjoso es más liviano y tiene forma de enrejado; tiene espacios en los cuales se aloja la médula ósea. Se ubica generalmente en la parte interna del cuerpo
de los huesos (diáfisis) y en los extremos (epífisis) de los huesos largos y en los huesos cortos, planos e irregulares.
Funciones y conformación celular
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Las funciones principales de los huesos son aportar rigidez y sostener al cuerpo y proporcionar puntos de inserción a los músculos, de modo que se puedan producir movimientos. Los huesos, junto con los músculos y las articulaciones forman parte del aparato locomotor.
Protegen a los órganos internos como el cerebro, pulmones, etc. formando cavidades rígidas donde estos se alojan, por ejemplo cráneo o la caja torácica.
Otra función fundamental es la de generar las células sanguíneas. Los huesos poseen una parte llamada médula ósea roja, donde se producen los glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.
Existen tres clases principales de células óseas:
• Los osteoblastos están a cargo de la formación del hueso. Sintetizan y secretan colágeno, que se alinea organizadamente formando una matriz orgánica conocida como osteoide. Sobre ella se deposita calcio y fosfato en forma de masa amorfa. Luego, con la adición de iones hidróxido y bicarbonato a la parte mineral se forman los cristales maduros.
• Cuando el hueso mineralizado se acumula y rodea a los osteoblastos hace que pierdan su actividad sintética y de esta forma se conviertan en osteocitos, células que mantienen la matriz.
• Los osteoclastos son las células que tienen a su cargo la resorción y la remodelación del hueso. Este proceso libera calcio al medio y puede responder a necesidades del organismo.
Ya hemos mencionado al periostio, una membrana de característica fibrosa que se adhiere firmemente al hueso. En su cara interna posee a los osteoblastos que intervienen en el crecimiento y reparación del hueso. Su vascularización permite que por medio de sus vasos sanguíneos lleguen los nutrientes a las células óseas.
Clases de huesos
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Los huesos largos tienen más longitud que anchura, como el humero, el fémur, las falanges de los dedos, etc. Actúan como palancas para producir movimiento en la contracción muscular. Los huesos largos de los miembros inferiores soportan el peso corporal. Llamamos diáfisis al eje o cuerpo de los huesos de característica hueca y epífisis a sus extremos. Podemos distinguir en la diáfisis una capa externa de hueso compacto de aprox.
encontramos la médula ósea amarilla (principalmente grasa). Esta puede volver a transformarse en médula ósea roja. En la epífisis o extremos, los intersticios de los huesos esponjosos están llenos de médula ósea roja o tejido hematopoyético.
Los huesos planos son, como su nombre lo indica, aplanados y levemente curvos. Podemos nombrar el omóplato, los huesos del cráneo, etc.
En los huesos del cráneo, por ejemplo, el hueso compacto forma una tabla externa y otra interna, en el medio de las dos encontramos hueso esponjoso, el cuál es rico en venas y se llama diploe. Estas dobles capas compactas cumplen una función de protección ya que un golpe en la cabeza puede fracturar la capa externa y no la interna de esa forma no se daña y se protege al encéfalo.
Huesos cortos son, por ejemplo, los huesos del carpo (huesos de la muñeca), los huesos del tarso (huesos del tobillo), etc. Se hallan agrupados. Permiten el movimiento formando puentes de conexión. Intervienen más en cuestiones de estabilidad, como por ejemplo en el caso del tobillo.
Por último están los irregulares, que no se incluyen en ninguna de las otras clasificaciones. Por ejemplo las vértebras que forman la columna vertebral, huesos de la base del cráneo, etc.
Encontramos medula ósea roja en un adulto, solo en las epífisis de los huesos largos, en los huesos planos, en los cortos y en los irregulares.
Referencias Bibliográficas
• Fisiología Humana. Philippe Meyer.
• Anatomía. Basmajian. Séptima Edición.
• Fisiología. R. Berne - M. Levy
• Lippert Anatomía Texto y Atlas. 4ª Edición. España.
Articulo anexado Maria Torres
Anatomía del Hueso
Anatomía del Hueso
¿Qué es el hueso?
El hueso es el tejido vivo que constituye el esqueleto humano. Existen tres tipos de tejido óseo:
Tejido compacto - el tejido exterior y más duro de los huesos.
Tejido esponjoso - tejido de consistencia esponjosa presente en la parte interna de los huesos.
Tejido subcondral - tejido liso de los extremos de los huesos, cubierto por otro tipo de tejido denominado cartílago. El cartílago es el tejido conectivo cartilaginoso especializado que tienen los adultos y a partir del cual se forman todos los huesos de los niños.
Juntos, el tejido compacto y el esponjoso se denominan periostio. Debajo de la capa dura exterior del periostio existen túneles y canales a través de los cuales pasan los vasos sanguíneos y linfáticos que nutren el hueso. Puede haber músculos, ligamentos y tendones adheridos al periostio.
Según su forma los huesos se clasifican en largos, cortos, planos e irregulares. Principalmente se dividen en largos y cortos.
Existen 206 huesos en el esqueleto humano, sin contar los dientes y los huesos sesamoideos (pequeños huesos que se encuentran dentro del cartílago):
80 huesos axiales, que incluyen los huesos de la cabeza, faciales, hioideos, auditivos, del tronco, las costillas y el esternón.
126 huesos apendiculares, que incluyen los de los brazos, hombros, muñecas, manos, piernas, caderas, tobillos y pies.
¿Cuáles son las funciones del hueso?
El hueso proporciona forma y soporte al cuerpo y protege ciertos órganos. También actúa como sitio de almacenamiento de minerales y proporciona el medio, la médula ósea, para el desarrollo y almacenamiento de las células sanguíneas.
¿Cuáles son los distintos tipos células óseas?
Los distintos tipos de células óseas incluyen los siguientes:
Osteoblasto - se encuentra dentro del hueso; su función consiste en formar el tejido y los minerales que dan resistencia al hueso.
Osteoclasto - célula de gran tamaño que se forma en la médula ósea y cuya función consiste en absorber y eliminar el tejido no deseado.
Osteocito - se encuentra dentro del hueso; su función consiste en mantener vivo el tejido óseo.
Dentro de la médula ósea también existen células adiposas y hematopoyéticas. Las células hematopoyéticas son las que producen células sanguíneas.
Debido a la complejidad de las funciones de los huesos, que van desde proporcionar fuerza y soporte al cuerpo hasta hacer las veces de receptáculo para el desarrollo y almacenamiento de células sanguíneas, existen muchos trastornos y enfermedades que pueden afectar a los huesos.
Bibliografía: http://www.terra.com/salud/articulo/html/sal5930.htm
Articulo anexado Sandra Saenz
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| ¿Qué función cumplen los huesos? |
| Soporte: los huesos proveen un cuadro rígido de soporte para los músculos y tejidos blandos. Protección: los huesos forman varias cavidades que protegen los órganos internos de posibles traumatismos. Por ejemplo, el cráneo protege el cerebro frente a los golpes, y la caja torácica, formada por costillas y esternón protege los pulmones y el corazón. Movimiento: gracias a los músculos que se insertan en los huesos a través de los tendones y su contracción sincronizada, se produce el movimiento. Homeostasis mineral: el tejido óseo almacena una serie de minerales, especialmente calcio y fósforo, necesarios para la contracción muscular y otras muchas funciones. Cuando son necesarios, el hueso libera dichos minerales en la sangre que los distribuye a otras partes del organismo. Producción de células sanguíneas: dentro de cavidades situadas en ciertos huesos, un tejido conectivo denominado médula ósea roja produce las células sanguíneas rojas o hematíes mediante el proceso denominado hematopoyesis. Almacén de grasas de reserva: la médula amarilla consiste principalmente en adipocitos con unos pocos hematíes dispersos. Es una importante reserva de energía química. |
| HUESOS La osteología se ocupa del estudio de los huesos, órganos blanquecinos duros y transparentes, cuyo conjunto constituye el esqueleto; armazón del cuerpo humano formado por 206 huesos que sirven de sostén y protección. Situados en medio de partes blandas, sirven a éstas de apoyo y aún a veces presentan cavidades, más o menos profundas para alojarlas y protegerlas. El esqueleto humano se compone esencialmente de una larga columna, la columna vertebral, colocada verticalmente en la línea media; esta columna en su extremidad superior sostiene el cráneo. Su extremidad inferior se atenúa y se afila para formar el sacro y el cóccix. De la parte media de la columna se desprenden literalmente una serie regular de arcos óseos, las costillas, que vienen a articularse en la parte anterior en otra columna, el esternón. Las costillas, junto con las dos columnas vertebral y el esternón, circunscriben un vasto espacio abierto por ambos extremos, el tórax. Por último, en la parte superior del tórax de una parte y en la parte inferior de la columna vertebral de otra, se hallan implantados simétricamente a cada lado, los lados pares de miembros: miembros superiores o torácicos y los miembros inferiores o pélvicos. Los huesos del cuerpo humano presentan diferentes funciones como lo son la de sostén, protección cuya función es la de proteger ciertos órganos, los huesos que rodean y forman ciertas cavidades, como Otra de sus funciones óseas sumamente importantes son el reservorio mineral, ya que todos sirven para reservar minerales que actúan en el metabolismo óseo; y, la formación de sangre, donde casi todos presentan esta función, excepto los huesos tales como los cortos, que no tienen dicha capacidad.
Según su forma, los huesos pueden ser: HUESOS LARGOS: su longitud predomina más que su anchura y grosor. Este tipo de huesos tiene dos extremos y un cuerpo. Los extremos denominados epífisis y el cuerpo diáfisis. Ej.: húmero, radio, cúbito. HUESOS CORTOS: son huesos pequeños donde su longitud, grosos y anchura son casi iguales entre sí. Ej.: huesos del carpo, muñeca, tarso o tobillo. HUESOS PLANOS: son aquellos huesos en que el ancho y el largo son predominantes sobre el grosor, son delgados. Ej.: costillas, esternón, omoplato. HUESOS IRREGULARES: son huesos que no tienen dominio de ninguna de sus dimensiones, por tener formas muy complejas. Ej.: etmoides, esfenoides, vomer, etc. |
¿De que se componen los huesos?
Como otros tejidos conjuntivos, el hueso o tejido óseo está constituído por una matriz en la que se encuentran células dispersas. La matriz está constituída por 25% de agua, 25% de proteínas y 50% de sales minerales. Además, hay cuatro tipos de células:
Celulas osteoprogenitoras: son células no especializadas derivadas del mesénquima, el tejido del que derivan todos los tejidos conjuntivos. Se encuentran células osteoprogenitoras en la capa interna del periostio, en el endostio y en los canales del hueso que contienen los vasos sanguíneos. A partir de ellas se general los osteoblastos y los osteocitos
Osteoblastos: son células que forman el tejido óseo pero que han perdido la capacidad de dividirse por mitosis. Segregan colágeno y otros materiales utilizados para la construcción del hueso. Se encuentran en las superficies óseas y a medida que segregan los materiales de la matriz ósea, esta los va envolviendo, convirtiéndolos en osteocitos
Osteocitos: son células óseas maduras derivadas de los osteoblastos que constituyen la mayor parte del tejido óseo. Al igual que los osteoblastos han perdido la capacidad de dividirse. Los osteocitos no segregan materiales de la matriz ósea y su función es la mantener las actividades celulares del tejido óseo como el intercambio de nutrientes y productos de desecho.
Osteoclastos: son células derivadas de monocitos circulantes que se asientan sobre la superficie del hueso y proceden a la destrucción de la matriz ósea (resorción ósea)
Las sales minerales más abundantes son la hydroxiapatita (fosfato tricálcico) y carbonato cálcico. En menores cantidades hay hidróxido de magnesio y cloruro y sulfato magnésicos. Estas sales minerales se depositan por cristalización en el entramado formado por las fibras de colágeno, durante el proceso de calcificación o mineralización.

¿Cómo se clasifican los huesos?
El hueso no es totalmente sólido sino que tiene pequeños espacios entre sus componentes, formando pequeños canales por donde circulan los vasos sanguíneos encargados del intercambio de nutrientes. En función del tamaño de estos espacios, el hueso se clasifica en compacto o esponjoso.
Hueso Compacto (hueso cortical)
Constituye la mayor parte de la diáfisis de los huesos largos así como de la parte externa de todos los huesos del cuerpo. El hueso compacto constituye una protección y un soporte. Tiene una estructura de láminas o anillos concéntricos alrededor de canales centrales llamados canales de Havers que se extienden longitudinalmente. Los canales de Havers están conectados con otros canales llamados canales de Volkmann que perforan el periostio. Ambos canales son utilizados por los vasos sanguíneos, linfáticos y nervios para extenderse por el hueso. Entre las láminas concéntricas de matriz mineralizada hay pequeños orificios o lacunae donde se encuentran los osteocitos. Para que estas células puedan intercambiar nutrientes con el líquido intersticial, cada lacuna dispone de una serie de canalículos por donde se extienden prolongaciones de los osteocitos. Los canalículos están conectados entre sí y, eventualmente a los canales de Havers.
El conjunto de un canal central, las láminas concéntricas que lo rodean y las lacunae, canalículos y osteocitos en ellas incluídos recibe el nombre de osteón o sistema de Havers. Las restantes láminas entre osteones se llaman láminas intersticiales.
Hueso esponjoso
A diferencia del hueso compacto, el hueso esponjoso no contiene osteones, sino que las láminas intersticiales están dispuestas de forma irregular formando unos tabiques o placas llamadas trabéculas. Estos tabiques forman una estructura esponjosa dejando huecos que están llenos de la médula ósea roja. Dentro de las trabéculas están los osteocitos que yacen en sus lacunae con canalículos que irradian desde las mismas. En este caso, los vasos sanguíneos penetran directamente en el hueso esponjoso y permiten el intercambio de nutrientes con los osteocitos.
El hueso esponjoso es el principal constituyente de las epifisis de los huesos largos y del interior de la mayor parte de los hueso
Articulo anexado Josue Torres
| ¿EN QUE CONSISTEN LAS FRACTURAS? |
Definición
Las fracturas es una discontinuidad en los huesos, a consecuencia de golpes, fuerzas o tracciones cuyas intensidades superen la elasticidad del hueso.
En una persona sana, siempre son provocadas por algún tipo de traumatismo, pero existen otras fracturas, denominadas patológicas, que se presentan en personas con alguna enfermedad de base sin que se produzca un traumatismo fuerte.
Es el caso de algunas enfermedades orgánicas y del debilitamiento óseo propio de la vejez.
Si se aplica más presión sobre un hueso de la que puede soportar, éste se parte o se rompe. Una ruptura de cualquier tamaño se denomina fractura y si el hueso fracturado rompe la piel, se denomina fractura abierta (fractura compuesta).
La fractura por estrés o sobrecarga es una fisura delgada en el hueso que se desarrolla por la aplicación prolongada o repetitiva de fuerza sobre el mismo.
• Causas
Las siguientes son causas comunes de fracturas óseas:
Caída desde una altura
Accidentes automovilísticos
Golpe directo
Maltrato al menor

Fuerzas repetitivas, como las que se presentan cuando una persona corre, pueden ocasionar fracturas por estrés en los pies, los tobillos, la tibia o la cadera.
• Clasificación
Existen varios tipos de fractura, que se pueden clasificar atendiendo a los siguientes factores: estado de la piel, localización de la fractura en el propio hueso, trazo de la fractura, tipo de desviación de los fragmentos y mecanismo de acción del agente traumático.
Según el estado de la piel
Fracturas cerradas. (que también se conoce como fractura compuesta) Son aquellas en las que la fractura no comunica con el exterior, ya que la piel no ha sido dañada.
Fracturas abiertas. (que también se conoce como fractura simple) Son aquellas en las que se puede observar el hueso fracturado a simple vista, es decir, existe una herida que deja los fragmentos óseos al descubierto. Unas veces, el propio traumatismo lesiona la piel y los tejidos subyacentes antes de llegar al hueso; otras, el hueso fracturado actúa desde dentro, desgarrando los tejidos y la piel de modo que la fractura queda en contacto con el exterior.
Según su localización
Los huesos largos se pueden dividir anatómicamente en tres partes principales: la diáfisis, las epífisis y las metáfisis.
La diáfisis es la parte más extensa del hueso, que corresponde a su zona media.
Las epífisis son los dos extremos, más gruesos, en los que se encuentran las superficies articulares del hueso. En ellas se insertan gran cantidad de ligamentos y tendones, que refuerzan la articulación.
Las metáfisis son unas pequeñas zonas rectangulares comprendidas entre las epífisis y la diáfisis. Sobre ellas se encuentra el cartílago de crecimiento de los niños.
Así, las fracturas pueden ser, según su localización:
Epifisarias (localizadas en las epífisis). Si afectan a la superficie articular, se denominan fracturas articulares y, si aquélla no se ve afectada por el trazo de fractura, se denominan extrarticulares.
Cuando la fractura epifisaria se produce en un niño e involucra al cartílago de crecimiento, recibe el nombre de epifisiólisis.
Diafisarias (localizadas en la diáfisis). Pueden afectar a los tercios superior, medio o inferior.
Metafisarias (localizadas en la metáfisis). Pueden afectar a las metáfisis superior o inferior del hueso.
Según el trazo de la fractura
Transversales: la línea de fractura es perpendicular al eje longitudinal del hueso.
Oblicuas: la línea de fractura forma un ángulo mayor o menor de 90 grados con el eje longitudinal del hueso.
Longitudinales: la línea de fractura sigue el eje longitudinal del hueso.
En «ala de mariposa»: existen dos líneas de fractura oblicuas, que forman ángulo entre si y delimitan un fragmento de forma triangular.
Conminutas: hay múltiples líneas de fractura, con formación de numerosos fragmentos óseos.
En los niños, debido a la gran elasticidad de sus huesos, se producen dos tipos especiales de fractura:
Incurvación diafisaria: no se evidencia ninguna fractura lineal, ya que lo que se ha producido es un aplastamiento de las pequeñas trabéculas óseas que conforman el hueso, dando como resultado una incurvación de la diálisis del mismo.
En «tallo verde»: el hueso está incurvado y en su parte convexa se observa una línea de fractura que no llega a afectar todo el espesor del hueso.
Según la desviación de los fragmentos
Anguladas: los dos fragmentos en que ha quedado dividido el hueso a causa de la fractura forman un ángulo.
Con desplazamiento lateral: las dos superficies correspondientes a la línea de fractura no quedan confrontadas entre si, por haberse desplazado lateralmente uno o los dos fragmentos.
Acabalgadas: uno de los fragmentos queda situado sobre el otro, con lo cual se produce un acortamiento del hueso afectado.
Engranadas; uno de los fragmentos ha quedado empotrado en el otro.
Según el mecanismo de producción
Traumatismo directo. La fractura se produce en el punto sobre el cual ha actuado el agente traumático. Por ejemplo: fractura de cúbito por un golpe fuerte en el brazo.
Traumatismo indirecto. La fractura se produce a distancia del lugar donde ha actuado el agente traumático. Por ejemplo: fractura del codo por una caída sobre las palmas de las manos.
Contracción muscular brusca. En deportistas y personas con un gran desarrollo muscular se pueden producir fracturas por arrancamiento óseo al contraerse brusca y fuertemente un músculo determinado. También se han observado fracturas de este tipo en pacientes sometidos a electroshok.
• Síntomas
Aunque cada fractura tiene unas características especiales, que dependen del mecanismo de producción, la localización y el estado general previo del paciente, existe un conjunto de síntomas común a todas las fracturas, que conviene conocer para advertirlas cuando se producen y acudir a un centro hospitalario con prontitud. Estos síntomas generales son:
Dolor. Es el síntoma capital. Suele localizarse sobre el punto de fractura. Aumenta de forma notable al menor intento de movilizar el miembro afectado y al ejercer presión, aunque sea muy leve, sobre la zona.
Impotencia funcional. Es la incapacidad de llevar a cabo las actividades en las que normalmente interviene el hueso, a consecuencia tanto de la propia fractura como del dolor que ésta origina.
Deformidad. La deformación del miembro afectado depende del tipo de fractura. Algunas fracturas producen
deformidades características cuya observación basta a los expertos para saber qué hueso está fracturado y por dónde.Hematoma. Se produce por la lesión de los vasos que irrigan el hueso y de los tejidos adyacentes.
Fiebre. En muchas ocasiones, sobre todo en fracturas importantes y en personas jóvenes, aparece fiebre después de una fractura sin que exista infección alguna. También puede aparecer fiebre pasados unos días, pero ésta es debida, si no hay infección, a la reabsorción normal del hematoma.
Entumecimiento y cosquilleo
Ruptura de la piel con el hueso que protruye
• Diagnóstico
El médico hace el diagnóstico con un examen físico y exámenes de diagnóstico. Durante el examen, el médico obtiene una historia médica completa del niño y pregunta cómo se produjo la lesión.
Los procedimientos de diagnóstico pueden incluir los siguientes:
Radiografías : examen de diagnóstico que utiliza rayos invisibles de energía electromagnética para producir imágenes de los tejidos internos, los huesos y los órganos en una placa. Este examen se utiliza para medir y evaluar la curva.
Imágenes por Resonancia Magnética nuclear (IRM, su sigla en inglés es MRI.) - procedimiento de diagnóstico que utiliza una combinación de imanes grandes, radiofrecuencias y una computadora para producir imágenes detalladas de los órganos y estructuras dentro del cuerpo. Este examen se realiza para descartar cualquier anomalía relacionada con la médula espinal y los nervios.
• Consolidación
TUMEFACCION Cuando un hueso se rompe aparece tumefacción en el espacio de 24 horas, esto sucede por hemorragia interior de los tejidos, disminución de la circulación venosa, aumento de exudación linfática.
HEMATOMA En los extremos oseos fracturados se forma coagulo o hematoma, este se organiza en el interior como una masa blanda, crecen nuevos vasos sanguineos.
GRANULACION El espacio de la cavidad medular se llena con tejido de granulación y se forma una masa semejante a una goma
FORMACION DE CALLO Se comienza a depositar calcio en el tejido de granulación a lo cual se le llama callo, se dice que la fractura está clínicamente consolidada; es decir que los extremos oseos se mueven como un solo elemento, pero no son lo suficientemente firmes para sostener la tensión.
CONSOLIDACION O UNION OSEA La consolidación esta completa y se produce un proceso semejante a la osificación normal. Los osteoblastos favorecen el depósito de sales cálcicas en las partes blandas y se produce el endurecimiento progresivo. Los osteoclastos tienden a penetrar a traves del hueso neoformado, produciendo cavidades y disminuyendo la densidad de la estructura. Se reproducen la cavidad medular y reaparecen las células de la médula.
• Complicaciones
Las complicaciones en un sujeto fracturado pueden ser de muy diversa índole. Inicialmente debemos distinguir las complicaciones inmediatas , es decir, el daño que pueden haber sufrido los tejidos circundantes a la fractura, y las repercusiones que éstas puede tener para el paciente. Podemos encontrarnos una hemorragia importante que ponga en peligro la vida del individuo, en cuyo caso el tratamiento de la fractura pasará a un segundo término. Puede aparecer una infección, en el caso de fractura abierta, etc. Pueden existir complicaciones derivadas del reposo prolongado (neumonía, trombosis, etc.) o de la propia intervención quirúrgica.
Complicaciones inmediatas
a. Shock traumático
Determinado por el dolor y la hemorragia en el foco de fractura; debe considerarse que fracturas como de diáfisis femoral o pelvis, son capaces de generar una hemorragia en el foco de fractura, que puede llegar a 1, 2 ó más litros de sangre, generando una anemia aguda y shock hipovolémico.
b. Lesiones neurológicas
Por compromiso de troncos nerviosos, sea por la contusión que provocó la fractura o directamente por los extremos óseos desplazados que comprimen, contusionan, elongan o seccionan el nervio.
Son clásicos los ejemplos:
Lesión del radial en fractura de la diáfisis humeral.
Lesión del ciático poplíteo externo en fractura del cuello del peroné.
Lesión de la médula espinal en fractura de columna.
c. Lesiones vasculares
Una arteria puede sufrir lesiones de diversa naturaleza. Cualquiera que sea, el compromiso vascular debe ser detectado precozmente y resuelto de inmediato.
Ignorar la complicación o descuidar su evolución, genera el peligro inminente de necrosis músculo-aponeurótica (necrosis isquémica de Volkman) o gangrena del segmento distal al daño arterial.
Espasmo arterial traumático: sea por la contusión que provocó la fractura, por los extremos óseos desplazados o por un tercer fragmento proyectado sobre la arteria.
Contusión arterial: con trombosis por ruptura de la íntima, que genera además un espasmo que agrava aún más el problema circulatorio.
Compresión, desgarro o sección de la pared de la arterial que determina déficit vascular distal con gangrena de la extremidad.
Pseudo-aneurisma (hematoma pulsátil), fístula arteriovenosa.
Son clásicos ejemplos de lesiones arteriales:
Lesión del tronco femoral por fractura de la metáfisis distal del fémur, desplazando hacia dorsal por acción de los gemelos.
Lesión de la arteria tibial posterior por fractura de la metáfisis superior de la tibia, desplazada hacia dorsal.
Lesión de la arteria humeral por fractura supra-condílea del húmero.
d. Fractura expuesta
Que lleva implícito el riesgo inminente de la infección del foco de fractura.
Pero las complicaciones más frecuentes derivadas de la propia fractura, como tales, son las siguientes:
Retraso o defectos en la consolidación .- Puede existir una consolidación lenta o una consolidación defectuosa, o incluso una consolidación en mala posición, o con acortamiento, con lo que el miembro fracturado no recuperará toda su función.
Rigidez articular .- Es una complicación frecuente, debida a la inmovilización prolongada de las articulaciones colindantes con la fractura. Estas articulaciones anquilosadas suelen necesitar de ejercicio y rehabilitación para recuperar toda su movilidad. En ocasiones aparecen zonas de miositis osificante , que son zonas de músculo que se transforman en hueso alrededor del foco de fractura, impidiendo un correcto funcionamiento muscular. Se produce más frecuentemente en el codo, aunque también en el hombro, cadera y rodilla. El tratamiento consiste en la extirpación de la masa ósea alojada en el músculo, entre 6 y 12 meses después de que ésta aparezca, aunque no siempre con buenos resultados.
Osteítis y osteomielitis.- Son infecciones del hueso, más frecuentes en las fracturas abiertas (aunque raro, también pueden aparecer en fracturas cerradas, por diseminación de los gérmenes a través de la sangre).
Formación de un callo óseo (proceso normal de consolidación de una fractura) excesivamente grande, que puede comprimir las estructuras vecinas, causando molestias más o menos importantes.
Lesiones de los vasos sanguíneos, que pueden dar lugar a trombosis arteriales, espasmos vasculares y a la rotura del vaso, con la consiguiente hemorragia. Este tipo de lesiones puede provocar también gangrena seca, debida a la falta de irrigación del miembro afectado.
Estiramientos, compresiones y roturas nerviosas, que se pondrán de manifiesto con trastornos de la sensibilidad y alteraciones de la motilidad y la fuerza musculares.
Cuando la fractura ha sido articular, puede dejar como secuelas: artritis, artrosis y rigidez posterior de la articulación.
Las fracturas que afectan al cartílago de crecimiento en los niños pueden ocasionar la detención del crecimiento del hueso fracturado.
Infección de la zona fracturada, cuando en ella se ha producido herida.
Complicaciones tardías
a. Enfermedad tromboembólica
b. Retracción isquémica de Volkman
c. Atrofia ósea aguda de Südeck
d. Necrosis ósea avascular
E. Alteraciones de la consolidación
Son dos los estados que pueden entorpecer la evolución del proceso reparativo de una fractura:
• el retardo de la consolidación
• la pseudoartrosis.
Son dos procesos diferentes, tanto en su fisiopatología, evolución, pronóstico y tratamiento.
AUTORA: Olga Clemencia Giraldo A .
eMail: olga_giraldo70@yahoo.com
Profesión: Fisioterapeuta
Universidad autónoma de Manizales Manizales-
Caldas- Colombia

